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03 de enero, 2019

Por

 chematrix

¿Por qué la prensa no quería a Queen en los 70?

Los críticos de música no querían a la «Reina», eso está escrito, no lo pueden negar. Mientras que el mundo entero amaba a Queen, los críticos mantenían su postura de ofenderse al ver que un cuarteto de fulanos (John Deacon, Brian May, Roger Taylor y Freddie Mercury) llevaban la ópera al escenario de las masas. El teatro y la cara culta de la música clásica (en su muy particular interpretación y composición), eran simplemente intolerables a los ojos y oídos de los críticos musicales al inicio de la década de los 70.

Esa parte casi no se recuerda cuando se habla de Queen, porque la prensa que en su momento los criticó, se tendría que tragar sus palabras ante el éxito que sigue teniendo la «Reina».

Hablemos de Freddie Mercury

 

Pero hablemos de Freddie Mercury (voz y piano de Queen) que nació un 5 de septiembre de 1946 en la isla africana occidental de Zanzíbar. El se posicionó rápidamente como el frontman que toda banda quisiera tener. Su electricidad, feroces poses, vestuario e impresionante voz y forma de interpretar, lo hacían simplemente sublime.

Sin minimizar el trabajo de los demás (grandes músicos, por supuesto), Queen era gris en 1973 (Queen) y siguió siéndolo en 1974 (Queen II); pero en 1975, cuando llegó A Night at the Opera, se produjo un boom que traspasó las barrearas de la contemporaneidad, fue más allá de cualquier moda y se colocó en donde se posicionan los grandes, los inmortales… volviéndose un clásico de la música popular con su sencillo Bohemian Rhapsody (escrita por Mercury). El mundo los amó y, desde entonces, su trono no ha sido removido por nadie.

Las declaraciones de Freddie Mercury siempre fueron tan desenfadadas que su interpretación requería tiempo y mucho contexto. Por ejemplo, cuando dijo: «Mi música es pop descafeinado, para tomarse y tirarse». Declaración que tenía una interpretación más profunda de lo que se puede leer a simple vista. Así era Freddie Mercury, parecía que decía algo sin pensar… pero sabía que ya lo había pensado mucho antes de decirlo. De hecho, a él también se le adjudicó la frase: «Si es planeado, es aburrido».

Freddie Mercury murió el 24 de noviembre de 1991 (justo un día después de anunciar públicamente su estado de salud) a causa del VIH, una enfermedad que, en ese entonces, estaba estigmatizada por la sociedad como un mal que les daba a los homosexuales. De cierta forma, en la última etapa de su vida, muchas de las entrevistas giraban sobre su calidad de vida, como suponiendo que él debería arrepentirse de algo. El conservadurismo y la doble moral de los medios de comunicación (la mayoría, no todos) básicamente querían que les dijera que estaba arrepentido de ser él, pero nunca se traicionó y jamás se rindió.

Sobre todo, siempre fue feliz. Así lo dijo en la última entrevista que le hicieron en 1991, justo el año de su muerte:

No quiero cambiar al mundo. Para mí, la felicidad es lo más importante y, si yo soy feliz, eso se ve en mi trabajo. Al final, todos los errores y todas la excusas recaen en mí. Me gusta pensar que sólo estoy siendo sincero conmigo mismo y, con lo que a mí respecta, sólo quiero aprovechar toda la vida y la diversión que pueda y pasarla lo mejor posible en los años que tenga.

– Freddie Mercury

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